Por Estudio JC HealthCare Shop · Salud materna · Bienestar · Prevención
Hay un momento que muchas madres mexicanas describen como uno de los más intensos de su vida: el instante en que su bebé se prende al pecho por primera vez. Es un acto que parece sencillo, casi instintivo, pero que en realidad involucra una cadena extraordinaria de procesos biológicos, emocionales y nutricionales. Lo que pocas veces se dice con claridad es que amamantar no solo transforma la vida del bebé — también transforma profundamente el cuerpo y la salud de la madre. Y para que esa transformación sea positiva, la mamá necesita estar bien. El Bienestar materno no es un lujo durante la lactancia: es una condición indispensable para que el amamantamiento funcione de verdad.
La realidad de la lactancia en México: un desafío pendiente
Antes de hablar de cómo cuidar la salud materna durante la lactancia, vale la pena conocer el panorama de nuestro país. Actualmente, solo el 34.2% de los bebés menores de seis meses en México reciben lactancia materna exclusiva, de acuerdo con la ENSANUT 2021-2023. Al mismo tiempo, un 27.2% son alimentados con fórmulas comerciales u otros líquidos desde los primeros días de vida.
Estas cifras revelan algo importante: no es que las madres mexicanas no quieran amamantar. Es que en muchas ocasiones no cuentan con el apoyo, la información ni las condiciones de salud que necesitan para hacerlo. La lactancia materna no es responsabilidad exclusiva de las mujeres y requiere abordajes sociales colectivos que tengan en cuenta las desigualdades de género, señala la serie sobre lactancia publicada por The Lancet en 2023 (DOI: 10.1016/S0140-6736(22)01932-8).
La información clara, honesta y accesible es el primer paso para cambiar esa realidad.
¿Por qué la salud de la madre es tan importante durante la lactancia?
La leche materna no se produce en el vacío. Se fabrica a partir de los nutrientes que circulan en el cuerpo de la madre, de sus reservas corporales, de su estado hormonal y de su equilibrio emocional. Durante la lactancia, el estado de nutrición de la mujer impacta en la composición de la leche humana, la cual está determinada por la alimentación actual, por las reservas de nutrimentos en el cuerpo y por las alteraciones en la utilización de nutrientes influenciadas por el entorno hormonal.
Dicho de forma sencilla: lo que la madre come, cómo descansa, cómo se siente y cómo se monitorea, se refleja directamente en la calidad de lo que le ofrece a su bebé. Una madre agotada, mal nutrida o con condiciones de salud no atendidas producirá una leche de menor calidad, en menor cantidad, y enfrentará mayores dificultades para mantener la lactancia a lo largo del tiempo.
Lo que la ciencia dice: amamantar también cuida a la madre
Existe un dato que sorprende a muchas personas: la lactancia materna no solo beneficia al bebé. La evidencia científica es contundente en señalar que amamantar tiene efectos protectores directos sobre la salud de la madre, tanto a corto como a largo plazo.
Recuperación postparto más rápida
La estimulación del pezón por parte del recién nacido favorece la secreción de oxitocina, encargada de realizar la contracción uterina que permite que el útero vuelva a su tamaño fisiológico y por tanto evita hemorragias postparto. Esta respuesta hormonal comienza desde las primeras horas de vida del bebé, razón por la que la OMS recomienda iniciar el amamantamiento en la primera hora después del nacimiento.
Protección contra el cáncer de mama y de ovario
El riesgo de cáncer de mama disminuye en un 7.0% por cada nacimiento y se reduce en otro 4.3% por cada 12 meses de lactancia. Además, la lactancia prolongada parece proporcionar mayores efectos de protección especialmente en mujeres premenopáusicas. Este efecto protector se debe, en parte, a la reducción de estrógenos circulantes durante el período de amamantamiento.
Menor riesgo de depresión postparto
La oxitocina también se relaciona con el surgimiento de sentimientos positivos como amor, apego y felicidad. Niveles elevados de esta hormona durante la lactancia materna hacen a la mamá menos propensa a padecer depresión postparto, y de paso ayudan a establecer el apego materno con el bebé.
Protección cardiovascular a largo plazo
Estudios han indicado que la lactancia materna puede tener efectos protectores contra las enfermedades cardiovasculares. La American Heart Association sugiere que la lactancia materna prolongada está asociada con menores niveles de hipertensión, hiperlipidemia y enfermedades cardiovasculares en la postmenopausia.
A largo plazo, la lactancia contribuye a disminuir las probabilidades de desarrollar cáncer de ovario, cáncer de mama, diabetes tipo II, hipertensión, ataques cardíacos, anemia y osteoporosis.
Los pilares de la salud materna durante la lactancia
Para que una madre pueda amamantar de forma sostenida y con calidad, necesita cuidarse activamente en cuatro áreas fundamentales:
1. Nutrición: comer bien es producir bien
La alimentación de las mujeres durante la lactancia influye tanto en su nutrición y salud como en la de su descendencia, a corto y largo plazo. La OMS ha declarado la nutrición materna como un tema prioritario de salud pública a nivel global.
El Instituto Nacional de Salud Pública de México desarrolló en 2024 las Guías de Alimentación Saludables y Sostenibles (GASS-2024) específicamente para mujeres en periodo de lactancia, las primeras de este tipo en el país. Entre sus recomendaciones destacan:
• Aumentar entre 400 y 500 kilocalorías diarias respecto a la dieta habitual
• Incluir todos los grupos de alimentos: proteínas, grasas saludables, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales
• Priorizar fuentes de hierro como carnes magras, legumbres y vegetales de hoja verde, siempre acompañadas de vitamina C para mejorar su absorción
• Consumir calcio suficiente para proteger la densidad ósea materna
• Evitar el alcohol, el tabaco y el exceso de cafeína
2. Hidratación: el combustible invisible de la lactancia
Para apoyar a la madre durante la lactancia, se debe asegurar hidratación adecuada: beber suficiente agua para mantener la producción de leche materna. La recomendación general es consumir entre 2.5 y 3 litros de agua al día durante el período de amamantamiento, ya que la leche materna está compuesta en su mayor parte por agua. Una madre deshidratada puede experimentar reducción en el volumen de leche, fatiga intensa y mayor riesgo de infección urinaria.
Un consejo práctico: tener siempre una botella de agua al alcance durante las tomas facilita el hábito de hidratarse mientras se amamanta.
3. Descanso y salud emocional: lo que nadie ve pero todo lo afecta
El agotamiento crónico es uno de los factores que más se asocia con el abandono temprano de la lactancia. El estrés sostenido puede inhibir la secreción de oxitocina y prolactina, las dos hormonas responsables de la producción y el flujo de leche. Pedir apoyo, aceptar ayuda del entorno familiar y reconocer cuando se necesita atención emocional no es debilidad — es una decisión inteligente a favor de la salud de la madre y del bebé.
Si una madre experimenta tristeza persistente, ansiedad, llanto sin razón aparente o sensación de desconexión con su bebé durante las primeras semanas postparto, es fundamental consultar a un profesional de la salud. La depresión postparto es una condición tratable y no debe ignorarse.
4. Monitoreo activo de la salud: no asumir, verificar
Durante la lactancia el cuerpo de la madre trabaja a máxima capacidad. Por eso es importante no abandonar el seguimiento médico después del parto. Algunas condiciones que deben monitorearse de forma activa incluyen:
• Presión arterial: el período postparto puede asociarse con hipertensión, especialmente en mujeres que cursaron con preeclampsia durante el embarazo. El monitoreo regular en casa es una herramienta valiosa
• Niveles de hemoglobina: el riesgo de anemia postparto es real, especialmente si hubo pérdida importante de sangre durante el parto
• Temperatura corporal: una fiebre superior a 38°C durante la lactancia puede ser señal de mastitis, una infección del tejido mamario que requiere atención médica inmediata
• Peso corporal: una pérdida de peso muy rápida puede ser señal de que la madre no está consumiendo las calorías necesarias para sostener la lactancia y su propia recuperación
Contar con dispositivos de monitoreo en casa — como un baumanómetro validado o un termómetro confiable — permite a la madre y a su familia detectar cambios tempranos y actuar a tiempo, sin que cada inquietud represente una visita urgente al médico.
Señales de que algo puede no estar bien
Aunque la lactancia es un proceso natural, no siempre es sencillo. Estas son señales de alerta que ameritan consulta médica:
• Dolor intenso y persistente al amamantar que no mejora con el agarre correcto
• Enrojecimiento, calor o bulto doloroso en el seno (posible mastitis)
• Fiebre mayor a 38°C
• Leche con sangre o pus
• Bebé que no recupera su peso de nacimiento en los primeros 10-14 días
• Sensación de tristeza profunda, desesperanza o desconexión emocional
• Mareo frecuente, fatiga extrema o palidez intensa en la madre
Ninguno de estos síntomas debe normalizarse. La atención temprana protege tanto a la madre como al bebé.
Lo que el entorno puede hacer
A nivel internacional se ha comprobado que el aumento en la práctica de la lactancia materna puede impedir que cada año mueran aproximadamente 823,000 infantes y 20,000 muertes maternas. Estas cifras nos recuerdan que la lactancia no es solo un tema de la madre – es una responsabilidad compartida.
El entorno familiar, las parejas, los empleadores y el sistema de salud juegan un papel fundamental. Apoyar a una madre lactante significa: respetar su proceso, ayudar en las tareas del hogar, garantizar espacios y tiempos para la lactancia en el trabajo, y no presionarla ni con fórmulas ni con críticas. Una madre apoyada, informada y descansada tiene muchas más posibilidades de amamantar con éxito.
Consejos prácticos para una lactancia materna saludable
• ✅ Inicia la lactancia en la primera hora de vida siempre que sea posible
• ✅ Amamanta a libre demanda: el bebé sabe cuándo tiene hambre
• ✅ Bebe agua constantemente, especialmente durante cada toma
• ✅ Come antes de estar hambrienta — la madre que lacta tiene mayor gasto energético
• ✅ Acepta y pide ayuda sin culpa
• ✅ Asiste a tus consultas postparto aunque te sientas bien
• ✅ Monitorea tu presión arterial y temperatura si tienes factores de riesgo
• ✅ Habla con tu médico antes de tomar cualquier medicamento durante la lactancia
• ✅ Si sientes dolor persistente al amamantar, busca asesoría con un especialista en lactancia
Reflexión final: cuidarte es cuidar a tu bebé
Existe una creencia muy arraigada en nuestra cultura de que ser buena madre significa posponerse a una misma. Que el cansancio es natural y hay que aguantarlo. Que preguntar o pedir ayuda es señal de debilidad. La evidencia científica nos dice lo contrario: una madre que se cuida, que se nutre bien, que descansa, que monitorea su salud y que pide apoyo cuando lo necesita, es una madre que le da a su bebé lo mejor que puede ofrecer.
En Estudio JC HealthCare Shop creemos que la prevención y el autocuidado son la forma más poderosa de cuidar a quienes amamos. Si estás en periodo de lactancia o acompañas a alguien que lo está, te invitamos a informarte, a consultar a tu médico y a recordar que tu salud importa — tanto como la de tu bebé.
Comparte este artículo con alguna mamá que pueda necesitarlo. Juntas, podemos construir una cultura de lactancia más informada, más humana y saludable para México. 💚




